Le animamos a meditar hoy en un texto bíblico transformador: (Jesús dijo:) ¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? (Lucas 9:25)
El temor a lo desconocido se disfraza de "no puedes"
La fe cristiana no promete que el camino sea fácil ni que todos los obstáculos desaparezcan de golpe. Algo que sí tenemos claro es que Dios nos ayuda en los tropiezos.
Todo lo que nos ocurre en la vida constituyen fundamentos para aprender lecciones valiosas. O podemos, simplemente, desestimar lo que nos ocurre, en cuyo caso caeremos en los mismos equívocos. Descubra por qué.
De cada situación que nos ocurre cada día, podemos y debemos aprender algo nuevo. La Biblia tiene enseñanzas milenarias, tan vigentes hoy, como muchos postulados de la filosofía griega o romana.
No soltamos las circunstancias al vacío, las soltamos en Alguien. Y ese alguien es Dios. Ese es quizás el paso más importante que la fe añade a esta sabiduría antigua: aprender a soltar no para no sentir nada, sino para descansar en quien sí tiene el control.