
Es hora de emprender un viaje hacia el cambio y crecimiento, haciendo acopio de la filosofía antigua.
No uso computador a donde voy. Simplemente llevo una libreta de anotaciones. Allí consigno lo que pienso, incluyo nuevas ideas para los artículos, bosquejos proyectos de publicación y muchas cosas más que luego vierto en los artículos.
Una costumbre desde hace muchos años, cuando comprendí que el PC pesaba así lo llevara en un morral a la espalda.
Y, por supuesto, me daba pereza sacarlo del maletín, conectarlo, buscar señal de internet y ese ritual secreto al que acudimos todos.
Resultaba más práctico un cuaderno o libreta.
Después, en la soledad de la oficina, comenzar a escribir.
Pero viene algo más: Deshacerme de aquellas páginas escritas. Al comienzo, me resultaba difícil. Repasaba los apuntes una y otra vez, hasta que descubrí que ya no los necesitaba.
Igual con muchos sucesos de nuestra vida.
Ya no los necesitamos. Debemos soltarlos, dejarlos ir.
¿Y qué decir de las relaciones tóxicas? ¿De los recuerdos dolorosos? ¿De los fracasos del ayer? ¿De las amistades que no nos convienen?
La lista podría ser infinita.
En lo que sí coincidimos es en la necesidad de soltar.
EVALUARNOS, EL PRIMER PASO PARA SOLTAR

El primer paso para soltar, para dejar aquello que ya no necesitamos y no nos sirve, parte de una decisión personal.
Usted es quien decide cambiar. Nadie tomará esa decisión por usted.
Es decir, necesita comenzar.
Y comenzar parte de un paso fundamental, hacer un alto en el camino y evaluarnos. Es esencial. El autoanálisis nos permitirá descubrir en qué estamos fallando y qué debemos corregir.
Si le resulta difícil, pídale ayuda al Espíritu Santo. Tenga la certeza de que Dios responderá a su necesidad y, en la quietud del lugar donde se encuentra, le mostrará qué debe cambiar.
UNA HISTORIA QUE NOS AYUDA A VIVIR EL PROCESO
Quizá le he contado alguna vez que leo mucho. Y no exagero, mucho. En casa hay libros por todas partes. Los leo. A veces una o dos o tres veces. Después los regalo.
Pero, como es previsible, también compro abundantes libros. Y uno de los que compré y que me llamó poderosamente la atención, es El Profeta, del autor libanés Khalil Gibran (1883-1931)
Lo había visto muchas veces en las librerías, pero me despertaba cierta reticencia. Tenía prejuicios. Pesaba que era gurú de la nueva era, hasta que leí que si bien es cierto sus enseñanzas tienen un cariz de sabiduría antigua, conoció las enseñanzas del Señor Jesucristo en los evangelios y jamás negó su fe en Dios. De hecho, tenía amplio conocimiento de la Biblia.
Pues bien, me decidí a leer su texto, que ha sido traducido a más de 50 idiomas y tiene millones de lectores en todo el mundo. La terminó y publicó en 1923 después de haber realizado múltiples intentos por acabar esa obra. Se estima que es el autor y poeta más vendido de todos los tiempos, solamente detrás de Shakespeare y del poeta chino Laozi.
El Profeta es un pequeño volumen de 26 poemas en prosa y solamente su edición en Estados Unidos ha vendido más de 9 millones de copias. Su primera edición se agotó en un mes y durante los años 60 llegó a vender hasta 5.000 copias semanales.
Parece que la obra ha sabido llegar a varias generaciones: desde los que vivieron la Gran Depresión hasta el movimiento contracultural de los 60, llegando hasta el siglo XXI donde todavía continúa teniendo una buena acogida.
¿POR QUÉ ESCOGER EL PROFETA PARA HACER UN VIAJE HACIA EL CAMBIO?
Pues bien, tras leer El Profeta, pensé en utilizarlo como ruta para describir el viaje de alguien que anhela cambiar y crecer. Y, además, tomar algunos de sus pasajes que son inspiradores, sin descuidar algo que es fundamental: acompasar todo con la sabiduría antigua que encontramos en las Escrituras.
¿Por qué es valioso ese texto de Gibran? Porque El Profeta comparte consejos en un gran número de aspectos primordiales sobre el significado de la existencia humana (como puede ser el amor, los hijos, la amistad, el bien y el mal, etc.) emplea un estilo narrativo bastante simple.
La novela describe la historia del sabio Almustafá quien espera en la isla de Orphalese el barco que lo llevará de regreso a su tierra natal.
Antes de partir, los habitantes le piden que comparta su sabiduría.
A través de 26 ensayos poéticos, reflexiona sobre temas universales como el amor, el matrimonio, el trabajo y la muerte.
El contenido en general funciona como una recopilación de sermones filosóficos y espirituales que exploran la condición humana.
Sus enseñanzas enfatizan la libertad, la dualidad de la vida y la conexión profunda entre todos los seres.
UN BUEN COMIENZO: DECIDIRNOS A CAMBIAR
Igual nosotros.
Llegamos a la tierra del desespero, de la desesperanza y de la derrota, a veces de manera voluntaria cuando tomamos decisiones equivocadas o como consecuencia de factores externos, es decir, ajenos a nuestra voluntad.

¿Qué hacer? ¿Permanecer en el suelo, derrotados o levantarnos para reemprender el camino?
Es una decisión que debemos tomar.
Comenzar a caminar, paso a paso, pero no en nuestras fuerzas, sino prendidos de la mano de Dios.
Permítame citar al protagonista de la novela cuando leemos:
“Entonces las puertas de su corazón se abrieron en lontananza, y su alegría voló por encima del mar. Y oró en los silencios de su alma… Y reflexionó: “No podré dejar esta ciudad sin una herida en el alma” (Khalil Gibráan, El Profeta)
Recuérdelo, la decisión está en sus manos. Nadie lo obligará, pero también reconocemos, que son muy pocos los que nos ayudarán en el caminar. O quizá ninguno.
EN DIOS ENCONTRAMOS AYUDA
Emprender el proceso de cambiar y crecer no es fácil en nuestras fuerzas. Pero sí cuando vamos delante de Dios. Él nos guía en el paso a paso, un día a la vez.
Una historia que ilustra este principio, es el encuentro que sostuvo Nicodemo, un líder religioso de los judíos, con el Señor Jesús:
“Había un hombre llamado Nicodemo, un líder religioso judío, de los fariseos. Una noche, fue a hablar con Jesús: —Rabí—le dijo—, todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo. Jesús le respondió: —Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. —¿Qué quieres decir? —exclamó Nicodemo—. ¿Cómo puede un hombre mayor volver al vientre de su madre y nacer de nuevo? Jesús le contestó: —Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua y del Espíritu. El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”. El viento sopla hacia donde quiere. De la misma manera que oyes el viento, pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu. —¿Cómo es posible todo esto? —preguntó Nicodemo. Jesús le contestó: —¿Tú eres un respetado maestro judío y aún no entiendes estas cosas? Te aseguro que les contamos lo que sabemos y hemos visto, y ustedes todavía se niegan a creer nuestro testimonio. Ahora bien, si no me creen cuando les hablo de cosas terrenales, ¿cómo creerán si les hablo de cosas celestiales? Nadie jamás fue al cielo y regresó, pero el Hijo del Hombre bajó del cielo. Y, así como Moisés levantó la serpiente de bronce en un poste en el desierto, así deberá ser levantado el Hijo del Hombre, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna.” (Juan 3: 1-15 | NTV)
Nicodemo, alguien a quien muchos admiraban, experimentaba un profundo vacío y la necesidad de encontrarle propósito a su existencia.
En ese breve diálogo Jesús nuestro Salvador, dejó claro que cambiar y avanzar a ese nivel de espiritualidad conforme al plan de Dios, no es posible en nuestras fuerzas, sino en las que provienen del Señor, Aquél que todo lo puede.
Usted puede cambiar y crecer, pero debe tomar la decisión. Quizá deba comenzar por evaluarse. Es lo mejor.
Ese autoanálisis nos permite reconocer las fallas y reemprender un camino, distinto, hacia la transformación que siempre hemos anhelado.
Cambiar nos permite ejercer una influencia positiva entre quienes nos rodean, comenzando por nuestra familia.
Eso es maravilloso. Piénselo.
Y si está de acuerdo, bienvenido al caminar con Almustafá, leyendo juntos la novela de su vida y la guía sencilla, práctica y eficaz que nos permite soltar para ser libres y crecer.
Fernando Alexis Jiménez es periodista, escritor y podcaster. Autor de los contenidos @SabiduríaAntigua.
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