
¿Realmente soy salvo? Es una pregunta corta pero demoledora que escucho en sinnúmero de personas cuando concluyo una conferencia. Aunque les hablo de la GRACIA y del perdón eterno que nos extiende Dios, el interrogante se repite una y otra vez.
El apóstol Pablo escribió:
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2: 8, 9 | RV 60)
¿Es posible saber sin duda alguna que uno es salvo? ¡Por supuesto que Sí!
Dios quiere que tengamos una seguridad incuestionable de nuestra salvación (1 Juan 5:13). Y tres palabras sostienen esa seguridad de que nuestra fe es genuina. Le invito para que las analicemos:
1. CONOCIMIENTO. Es necesario saber que somos pecadores y que nuestros pecados nos han separado de Dios.
Como somos incapaces de resolver el asunto por nosotros mismos, Él es nuestra única esperanza de salvación. También debemos saber que Jesucristo es Dios y que murió en nuestro lugar para rescatarnos.
2. CONVICCIÓN. El Espíritu Santo nos convence de pecado para mostrarnos nuestra necesidad de un Salvador (Juan 16:8), y también nos persuade de que el mensaje de salvación en Cristo es verdadero y digno de respuesta.
3. CONFIANZA. Al reconocer nuestra necesidad y la suficiencia de Cristo, respondemos creyendo y dependiendo de Él como nuestro Salvador y Señor.
Toda la Trinidad está involucrada en nuestra salvación: el Hijo ofreció el sacrificio perfecto, el Padre nos atrae a Cristo y el Espíritu Santo nos convence y nos lleva a creer. Somos salvos por la asombrosa gracia de Dios y su amor ilimitado.
Desconozco cuántos pecados haya cometido usted. Si lo hizo de manera inconsciente o deliberada. De lo que sí estoy convencido, es que en Dios encontramos perdón de pecados. Del pasado y los de hoy. Esa es la GRACIA.
Jesús nuestro Salvador pagó el precio en la cruz y, en el Gólgota, vertió su sangre preciosa para traernos perdón de pecados y salvación.
Acójase a la GRACIA divina y ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo el Señor.

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